After Sixty Guides Cesta
La cocina de dos platos — Una cocina pequeña y cálida en la que una persona mayor prepara dos platos llenos de color con ingredientes corrientes, con gusto y sin esfuerzo.
Libro 16 de la serie

La cocina de dos platos

Cocinar bien, barato y con gusto para uno o dos a partir de los 60

Aprendió a cocinar para seis. Cocinar para uno o dos es un oficio propio, con sus propios trucos.

Tres maneras de tenerlo

  • Tapa blanda13,99 USDNot yet printable

    5.5 × 8.5 in, 130 páginas, enviado a su casa. ISBN todavía sin asignar

  • Libro electrónico4,99 USD

    EPUB, se lee en cualquier lector, móvil o tableta. ISBN 979-8-90623-777-4

  • Audiolibro9,99 USD

    Unas 3h 03m, narrado íntegro. ISBN 979-8-90623-778-1

Leer gratis el comienzo Precios y envío

Para qué sirve

Para personas mayores de 60 que ahora cocinan para uno o dos después de décadas dando de comer a una mesa llena, y quieren volver a comer bien sin complicarse, sin gastar de más y sin tirar comida.

Lo que no hace

No es un recetario, no es un libro de dietas y no da asesoramiento médico ni nutricional personalizado: para cualquier cosa ligada a una enfermedad, al apetito o al peso, remite al médico de cabecera y a un dietista-nutricionista colegiado.

De qué trata esta guía

Mercedes, enfermera jubilada de setenta y un años, se pasaba las noches de pie en la encimera con una rebanada de pan en la mano, decidiendo si aquello contaba como cena. El pan ganaba más veces de las que le gustaba reconocer. Lo que le cambió las cosas no fue una receta: fue otra pregunta.

De eso va este libro. No de aprender a cocinar (eso ya lo sabe), sino de aprender a cocinar pequeño, que es un oficio propio con sus propios trucos y que casi nadie enseña. Las recetas siguen escritas para cuatro. Los paquetes siguen viniendo en tamaño familiar. Y las costumbres que usted construyó durante cuarenta años no encajan en la cocina que tiene ahora.

Diez capítulos recorren lo que de verdad hace una buena comida para uno o dos; la despensa pequeña que hace que nunca esté a cero; comprar para la semana que va a vivir de verdad y no para la de la receta; cocinar una vez y convertir esa base en cuatro cenas distintas; desayunos y comidas que cuentan cuando el apetito es pequeño; siete formas de cena fáciles que salen en una sartén y media hora; la seguridad alimentaria que cambia cuando la comida se queda más días en la nevera; el gusto, la compañía y los ritos que hacen que comer se parezca a vivir; una rotación flexible de dos semanas en lugar de un menú rígido; y cómo seguir comiendo en las temporadas de enfermedad, cansancio o apetito apagado.

Unas 30.000 palabras, con ilustraciones cálidas a lo largo del libro. Al final: un plan de 30 días con una acción pequeña de cocina al día; fichas y plantillas reutilizables (el plato, el suelo de la despensa, la rutina de compra, la ficha de rotación, la ficha de seguridad alimentaria); un guion para pedir compañía; una ficha del círculo de apoyo; una tarjeta de consulta rápida para el cajón; un glosario breve; y fuentes en lenguaje llano.

Sin calorías, sin objetivos de proteína, sin dietas de enfermedad. Esas cifras le pertenecen a usted y al profesional que conoce su cuerpo.

Por dentro

Cada capítulo, con la frase con la que empieza.

Los capítulos

  1. Qué hace una buena comida de casa pequeñaMercedes estaba de pie en la encimera, a las nueve y media de una noche cualquiera, con una rebanada de pan en la mano, decidiendo si aquello contaba como cena.
  2. La despensa pequeñaRafa tiene una broma con él mismo: su cocina solo conoce dos estados, demasiada comida o ninguna.
  3. Comprar para la vida realEl supermercado es donde van a morir las buenas intenciones.
  4. Cocine una vez, cambie el platoTomás tiene una regla que aprendió por las malas: no hacer nunca una olla de algo que vaya a tener que comerse cinco noches seguidas.
  5. Desayunos y comidas que cuentanPregunte a la gente por comer en solitario y le hablarán de la cena.
  6. Cenas fácilesAndrés y su mujer llevan ya unos años cocinando otra vez para dos, desde que se fue de casa el último de los hijos, y Andrés, que tiene setenta y lleva casi toda la cocina últimamente, le dirá que cocinar para dos es un rompecabezas muy particular.
  7. Seguridad alimentaria en raciones pequeñasCarmen pilló una gastroenteritis fea un verano y le echó la culpa a un restaurante, hasta que hizo memoria y se dio cuenta de que el culpable probable era su propia nevera.
  8. Gusto, compañía y rutinaManuel decía que lo más duro de comer solo no era cocinar.
  9. Una rotación flexible de dos semanasRosario quería un plan de comidas, y quería que supiéramos que había probado varios y los había odiado todos.
  10. Cocinar con enfermedad, cansancio y el apetito cambiadoSantiago pasó el invierno pasado por una temporada en la que cocinar cualquier cosa estaba fuera de su alcance.

Y al final

  • Cuando se hace cuesta arriba: los obstáculos de verdad
  • Mitos comunes, corregidos con cariño
  • Su plan de 30 días
  • Fichas, guiones y plantillas reutilizables
  • Tarjeta de consulta rápida
  • Un pequeño glosario
  • Fuentes y lecturas recomendadas
  • Unas palabras de despedida

Los treinta días

Esto no es un curso y no hay examen. Son treinta acciones de cocina pequeñas y concretas, una al día, cada una posible en unos minutos o metida dentro de algo que ya está haciendo. Sáltese días con toda libertad. Repita los que le gusten. Si se cae una semana, vuelva a empezar por el día al que había llegado. La única forma equivocada de usar esto es convertirlo en presión. Al final, sin que ningún día concreto le haya parecido gran cosa, tendrá una cocina pequeña que se lleva sola.

  1. Escriba tres comidas que haya disfrutado de verdad en el último mes, por sencillas que fueran. Son el arranque honesto de su lista corta.
  2. Abra los armarios y el congelador y hágase una pregunta: ¿podría hacer una comida caliente decente ahora mismo, sin ir a la compra? Apunte qué lo hizo posible, o qué faltaba.
  3. Busque en la nevera una cosa que haya que comer pronto. Planee una sola comida para gastarla.
  4. Ponga un rollo de cinta de papel y un rotulador junto a la nevera y feche un recipiente de sobras. Empiece la costumbre.
  5. Antes de su próxima compra, dedique dos minutos a mirar la nevera y a construir una lista corta alrededor de lo que ya hay.
  6. Compre un poco menos de una cosa fresca de lo que le pide el cuerpo. Un pimiento, un yogur pequeño. Fíjese en que no se queda sin.
  7. Descanse y mire atrás. ¿Qué comida de esta semana disfrutó de verdad? Planee repetirla.
  8. Añada dos o tres artículos de «suelo» a su compra: un bote de legumbre, una bolsa de verdura congelada, arroz o avena.
  9. Deje montado el desayuno de mañana esta noche: un tarro de avena, o simplemente el bol y los ingredientes preparados.
  10. Cocine una cosa que pueda convertirse en tres. Una olla de legumbre o una bandeja de verdura asada basta.
  11. Convierta la base de ayer en otra comida: sopa, un wrap, con arroz. Note el truco de cocinar una vez funcionando.
  12. Monte en cinco minutos una comida que cuente: algo que aguante, una verdura o fruta, algo que llene.
  13. Meta algo de comida cocinada en una ración individual y congélela, fechada, para un día futuro de prisas o de cansancio.
  14. Descanse y reflexione. Fíjese en cuáles de las costumbres de esta semana le resultaron fáciles y cuáles se saltaría. Las dos respuestas ayudan.
  15. Pruebe una forma de cena que no haya hecho últimamente: una bandeja al horno que mete y deja.
  16. Compruebe la temperatura de su nevera, o añada un termómetro de nevera a la lista. Que esté bastante fría importa más en las casas pequeñas.
  17. Haga una sopa o un guiso, coma un poco y congele una ración o dos mientras está fresco.
  18. Tenga una «noche libre» a propósito: un plato montado fácil o algo del congelador; nada de cocinar de verdad, nada de culpa.
  19. Esboce una rotación de cenas de una semana en una ficha de cartulina, tipos de comida y no platos concretos, y péguela en un armario.
  20. Use un atajo sin pedir perdón: un pollo asado ya hecho, verdura cortada, una bolsa de ensalada. Guarde su energía para comer.
  21. Descanse y reflexione. Su cocina se está volviendo más fácil. Fíjese en lo que ya no tiene que pensar tanto.
  22. En una comida a solas, añada una pequeña ceremonia: siéntese a la mesa con un plato de verdad, o ponga música, o coma junto a la ventana.
  23. Dé un paso hacia la compañía: proponga una comida fija semanal con alguien, o una llamada acordada a la hora de comer.
  24. Cocine un poco de más y lleve un plato a un vecino, o invite a alguien a compartir una comida sencilla.
  25. Abastezca el congelador para un día duro: dos raciones individuales etiquetadas, apartadas para una futura racha de poca energía.
  26. Repase sus sobras con la regla de los tres o cuatro días. Congele o tire lo que la haya pasado, sin pensarlo dos veces.
  27. Pruebe una variación pequeña en una comida que ya hace: otra verdura, un chorro de limón, unas hierbas.
  28. Vuelva a la lista corta del día 1. Añada las comidas nuevas que le hayan gustado este mes. Está creciendo.
  29. Escriba su propia lista de artículos de «suelo» sin los que no quiere quedarse nunca, y péguela por dentro de la puerta de un armario.
  30. Escríbase una nota corta: el puñado de comidas que va a mantener en rotación, una pequeña ceremonia que va a conservar y una cosa que siempre le mandará a su médico de cabecera o a un dietista-nutricionista en lugar de resolverla sola. Ha construido una cocina que encaja con su vida.

Páginas de este libro

Páginas reales, al tamaño en que se imprimen. En la tapa blanda van en blanco y negro; la cubierta conserva el color.

Una persona mayor resuelve la decisión práctica que representan «las cenas fáciles», con una secuencia clara, un entorno acogedor y utensilios corrientes.
Una persona mayor resuelve la decisión práctica que representan «las cenas fáciles», con una secuencia clara, un entorno acogedor y utensilios corrientes.
Una progresión serena de treinta días en cuatro grupos semanales y dos días de repaso, con formas sencillas y sin texto legible.
Una progresión serena de treinta días en cuatro grupos semanales y dos días de repaso, con formas sencillas y sin texto legible.
Anillos concéntricos de apoyo —usted, las personas de confianza, la comunidad y los profesionales— representados con figuras y símbolos, sin palabras.
Anillos concéntricos de apoyo —usted, las personas de confianza, la comunidad y los profesionales— representados con figuras y símbolos, sin palabras.
Un camino de decisión de cuatro etapas representado como cuatro estaciones visuales por las que avanza con calma una persona mayor, sin palabras.
Un camino de decisión de cuatro etapas representado como cuatro estaciones visuales por las que avanza con calma una persona mayor, sin palabras.

Palabras que este libro aclara

Base de cocinar una vez
un alimento bastante neutro cocinado en mayor cantidad (pollo asado, legumbre, lentejas, verdura asada) que se convierte en varias comidas distintas a lo largo de la semana.
El suelo
su pequeño esqueleto de alimentos de armario y de congelador, elegidos para poder hacer siempre una comida decente sin ir a comprar.
Alimento que aguanta
la parte de una comida que sacia y sostiene: legumbre, huevos, pescado, carne, queso, tofu, frutos secos. Es una manera corriente de hablar, no un término técnico.
La zona de peligro
el rango de temperatura templada, más o menos ambiente, en el que crecen más deprisa las bacterias que causan las intoxicaciones alimentarias, y por eso la comida perecedera no debe quedarse fuera mucho rato. Consulte a la autoridad de seguridad alimentaria de su comunidad autónoma o del Estado para las temperaturas exactas.
Bandeja al horno
una comida entera (proteína, verdura y algo que llene) asada junta en una sola bandeja, de modo que hay poco rato de pie y poco fregado.
Rotación
un ritmo suelto y repetido de tipos de comida a lo largo de una o dos semanas, usado en lugar de un menú rígido, para tener estructura sin quedar encerrado.
Dietista-nutricionista
el profesional sanitario titulado y colegiado en alimentación y nutrición, la persona indicada para todo lo individual o médico. En España se puede comprobar que alguien está colegiado en el registro público del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas; tenga en cuenta que el propio consejo advierte de que ese censo no está completo ni actualizado en todas las comunidades autónomas.

Las palabras que usar

Cópielas, imprímalas o guárdelas en una nota del móvil. Son suyas.

El plato de la cocina pequeña

La mitad: verdura, hortaliza o fruta, fresca, congelada o de bote.
Un cuarto: algo que aguante: legumbre, huevos, pescado, pollo, queso, tofu, un poco de carne.
Un cuarto: algo que llene: patata, arroz, pan, avena, pasta.
Más un poco de grasa: aceite de oliva, mantequilla, aguacate, unos frutos secos por encima, para el sabor y la saciedad.

Una plantilla suelta para cualquier comida, sin medir nada. Calcule el plato a ojo por partes:

Dé en esas cuatro y tiene una comida de verdad, sin receta. Tres de cuatro sigue mereciendo la pena.

El suelo: el esqueleto de su despensa

La lista corta de artículos de armario y de congelador que hacen que nunca esté a cero. Péguela por dentro de un armario; cuando uno se acabe, pasa a la lista.

  • Proteína de armario: legumbre y lentejas de bote, conservas de pescado, huevos, frutos secos.
  • Lo que llena: arroz, avena, pasta, patatas, cebollas, pan en rebanadas en el congelador.
  • Verdura y fruta congeladas y de bote: menestra, guisantes, espinacas y frutos rojos congelados; tomate y maíz de bote.
  • Sabor: aceite de oliva, sal y pimienta, pimentón, unas hierbas secas, ajo, laurel, vinagre, tomate frito, pastillas de caldo, un queso curado.

La prueba: la peor noche del mes, ¿puede seguir haciéndose una comida caliente decente solo con esto? Si sí, tiene suelo.

La rutina semanal de compra

Una costumbre de diez minutos que recorta desperdicio y gasto:

  1. Mire primero. Eche un vistazo a la nevera y al congelador; apunte lo que hay que gastar pronto.
  2. Lista corta. Constrúyala alrededor de gastar eso y de llenar huecos reales. Compre para la semana que va a vivir de verdad.
  3. Compre pequeño y apóyese en el congelador. Poca cantidad de fresco; congelado y conservas para la variedad; un artículo de suelo en cada viaje.
  4. Mire el estante de rebajados. Comida buena rebajada por fecha próxima es ahorro, no segunda categoría.

La plantilla de cocinar una vez

Esta semana voy a cocinar [base: pollo / legumbre / lentejas / verdura asada / un cereal].
La primera noche es [una comida en condiciones].
Voy a congelar [una parte, en raciones individuales, fechadas].
Después se convertirá en: [comida 2 — p. ej. sopa], [comida 3 — p. ej. un wrap], [comida 4 — p. ej. con arroz].

Convierta un esfuerzo en una semana de comidas:

Sazone las comidas, no la base, para que la base siga dispuesta a convertirse en cualquier cosa.

La ficha de la rotación de cenas

Un ritmo suelto, no un plan. Rellene los detalles con lo que tenga:

  • Una noche de base de cocinar una vez.
  • Dos o tres noches montadas sobre la base con ropa distinta.
  • Una noche de bandeja al horno.
  • Una noche de sopa o guiso.
  • Una noche fácil (huevos, un bol montado).
  • Una noche libre (congelador o sin cocinar), a propósito.

Péguela por dentro de un armario. Deje que le diga la forma de la cena cuando se le quede la cabeza en blanco.

La ficha de seguridad alimentaria

Indicaciones generales y estándar, pendientes de revisión; consulte a la autoridad de seguridad alimentaria de su comunidad autónoma o del Estado para los detalles vigentes.

  • Feche todas las sobras en un trozo de cinta. Comida cocinada: unos tres o cuatro días en la nevera, y después congelar o tirar.
  • Enfríe pronto, en recipientes bajos para que baje rápido. No deje comida perecedera fuera más de un par de horas.
  • Cocine del todo la carne, el pollo, el pescado y los huevos. Mantenga la carne cruda lejos de lo que se come sin cocinar.
  • Mantenga la nevera fría (un termómetro de nevera barato se lo confirma).
  • Si duda, tírelo. Unos euros de comida nunca valen dos días de enfermedad.

El guion de la compañía

«Me encantaría que comiéramos juntos un día fijo cada semana, sin nada especial, solo para tenerlo los dos en el calendario. ¿Le vendría bien?»
«¿Quiere que cenemos el jueves por teléfono? Cada uno se hace algo, nos sentamos y nos ponemos al día mientras comemos. Sale mejor de lo que parece.»

Para pedirlo, que suele ser lo difícil:

O, para comer «juntos» a distancia:

Ficha del círculo de apoyo

No tiene que hacer esto solo. Escriba un nombre o un sitio en cada anillo.

  • Usted (las pequeñas ceremonias, el listón bajo los días duros, los días buenos en que cocina): ______________________
  • Una persona de confianza (una comida compartida, una compra, un congelador llenado entre dos): ______________________
  • Un recurso de la comunidad (el centro de mayores o el hogar del pensionista, los servicios sociales de su ayuntamiento, la biblioteca municipal, Cáritas o Cruz Roja de su localidad): ______________________
  • Un profesional (su médico de cabecera y un dietista-nutricionista colegiado, para cualquier cosa sobre su salud, su apetito o su dieta concretos): ______________________

Preguntas que conviene hacerse antes de comprar

¿Para quién es La cocina de dos platos?
Para personas mayores de 60 que ahora cocinan para uno o dos después de décadas dando de comer a una mesa llena, y quieren volver a comer bien sin complicarse, sin gastar de más y sin tirar comida.
¿Qué es lo que no hace?
No es un recetario, no es un libro de dietas y no da asesoramiento médico ni nutricional personalizado: para cualquier cosa ligada a una enfermedad, al apetito o al peso, remite al médico de cabecera y a un dietista-nutricionista colegiado.
¿Cuánto ocupa?
Unas 28,100 palabras en 10 capítulos, con 13 ilustraciones a página completa. En tapa blanda son unas 130 páginas. El audiolibro dura unas 3h 03m.
¿Puedo leer un trozo antes?
Sí. El prólogo y la introducción entera están en esta web, gratis y sin registrarse.
¿En qué idiomas está?
Los libros existen en cinco: inglés, alemán, español, francés y neerlandés, cada edición localizada de verdad: sus propias ilustraciones con los rótulos dibujados en ese idioma, y las instituciones de su país citadas en el texto. Esta tienda puede venderle hoy el inglés y el español; los otros tres son libros terminados a la espera de su papeleo.
¿Qué incluye el conjunto completo?
Las treinta guías impresas, en una caja, y además el libro electrónico y el audiolibro de todas ellas sin coste adicional.

Lectura gratuita

Qué hay dentro, capítulo a capítulo

Los 10 capítulos: con qué empieza cada uno, qué preguntas responde y la pequeña cosa que hacer al terminarlo. En el libro son unas 28,100 palabras.

Todos los capítulos

Adónde le manda después

Las fuentes del propio libro, aquí íntegras.

Las indicaciones sobre alimentación se mueven con el tiempo, y los detalles sobre temperaturas seguras, tiempos de conservación y consejo nutricional se van afinando a medida que mejora el conocimiento. Trate cualquier cosa sensible al tiempo como algo que hay que confirmar en la fuente. Estos son sitios de confianza por los que empezar para conseguir indicaciones actuales y en lenguaje llano:

  • La autoridad de seguridad alimentaria de su comunidad autónoma o del Estado, para las reglas vigentes y estándar sobre conservar, enfriar, cocinar y manipular alimentos con seguridad.
  • Las recomendaciones públicas de salud y alimentación del sistema nacional de salud y de su comunidad autónoma, para consejo general y sensato pensado para toda la población.
  • Su médico de cabecera en el centro de salud, que es la puerta del sistema público y quien deriva a la unidad de endocrinología y nutrición del hospital cuando hace falta. En España los dietistas-nutricionistas no suelen formar parte de la atención primaria pública, así que consultar a uno de forma directa es casi siempre una vía privada y de pago; puede comprobar que está colegiado en el registro público del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, teniendo en cuenta que el propio consejo advierte de que el censo no está completo en todas las comunidades autónomas. Para cualquier cosa sobre su salud, su apetito, sus medicamentos o una dieta ligada a una enfermedad, esta es la puerta correcta.
  • Los servicios sociales de atención primaria de su ayuntamiento, que son la puerta de entrada gratuita a la ayuda a domicilio, la comida a domicilio, la teleasistencia y los centros de día, y donde se inicia la solicitud de valoración de la dependencia. No existe un teléfono estatal único para esto: hay que dirigirse al ayuntamiento propio. Para entender cómo funciona el sistema de dependencia en su conjunto, el Imserso informa en el 912 667 713, de lunes a viernes de 9:00 a 18:00; explica el sistema, pero la valoración y los servicios los prestan la comunidad autónoma y el ayuntamiento.
  • El centro de mayores o el hogar del pensionista de su municipio, y su biblioteca municipal, para comidas compartidas, actividades y compañía, y porque suelen saber qué recursos de alimentación y de acompañamiento existen cerca de su casa.
  • Para la soledad y el acompañamiento: el Teléfono Dorado de Mensajeros de la Paz, 900 222 223, gratuito y abierto 24 horas, y Cruz Roja Te Acompaña, 900 444 111, gratuito, de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 (hora peninsular).
  • Para el apoyo emocional y el duelo: Cruz Roja Te Escucha, 900 107 917, gratuito, de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 y de lunes a jueves de 16:00 a 20:00; el Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, 24 horas y gratuito; y, si la muerte fue por cáncer, la Asociación Española Contra el Cáncer, 900 100 036, gratuito y 24 horas. En España no existe un único teléfono estatal de atención al duelo, y conviene saberlo en lugar de buscar uno que no hay.
  • En una crisis: la Línea 024, gratuita y abierta las 24 horas los 365 días del año, y el 112 para emergencias.

Una nota sobre la revisión

Como este libro da indicaciones generales de seguridad alimentaria y de alimentación a lectores que pueden tener necesidades de salud particulares, su contenido está pensado para ser revisado por un dietista-nutricionista y por un profesional de la seguridad alimentaria antes de publicarse, y los detalles de seguridad alimentaria deberían contrastarse con las indicaciones vigentes de la autoridad competente cerca de la fecha de impresión. Los principios de estas páginas están escritos para envejecer bien (raciones sensatas, poco desperdicio, manipulación segura, gusto de verdad), pero cualquier decisión sobre una dieta ligada a una enfermedad, un cambio sostenido de apetito o de peso, o un plan nutricional individual, corresponde a su médico de cabecera y a un dietista-nutricionista, no a una guía general. Cuando un dato concreto importe para su salud, confírmelo en la fuente y con un profesional que le conozca. Los teléfonos y los organismos citados en esta edición son de España y deben verificarse de nuevo en la fecha de publicación.


Este libro en otros idiomas

In English

Los detalles

SerieGuías prácticas para la vida después de los 60, libro 16 de la serie
SelloThe Greenlight Guides Editorial Team
Longitud28,100 palabras, 10 capítulos
Extensiónunas 130 páginas (estimadas a partir del manuscrito, no de una prueba de imprenta)
Formato5.5 × 8.5 in (140 × 216 mm)
Ilustraciones13, ilustraciones a página completa
Duración3h 03m
ISBN, libro electrónico979-8-90623-777-4
ISBN, audiolibro979-8-90623-778-1
ISBN, tapa blandatodavía sin asignar
IdiomaEspañol (es-ES)

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