- Punto de partida
- su propio ritmo digestivo habitual —cada cuánto, con qué facilidad, cómo se siente normalmente—. La vara de medir personal con la que compara los cambios.
- Hinchazón
- sensación de plenitud, tirantez o distensión en la tripa, muchas veces por gas o por aire tragado.
- Estreñimiento
- una desviación real respecto a su normalidad hacia heces menos frecuentes, más duras o más difíciles, o la sensación de no terminar. Lo definen el cambio y la dificultad, no el calendario.
- Fibra
- la parte de los alimentos vegetales que su cuerpo no descompone del todo. La clase que absorbe agua (avena, legumbres, manzana, plantago) ablanda las heces; la clase que aporta volumen (salvado de trigo, cereales integrales, pieles de verdura) da masa. Casi todos los vegetales tienen algo de las dos.
- Reflejo gastrocólico
- la señal natural, más fuerte por la mañana, que pone en marcha el intestino grueso después de comer; por eso mucha gente siente ganas de ir al baño después del desayuno.
- Reflujo (acidez, reflujo ácido)
- cuando el contenido ácido del estómago se escapa hacia arriba, al tubo que hay detrás del esternón, y provoca ardor o sabor ácido.
- Indigestión
- término general para el malestar en la boca del estómago alrededor de las comidas: plenitud, ardor o desazón.
- Revisión de la bolsa
- llevar en una sola bolsa todos los medicamentos y suplementos que toma a su farmacéutico o a su médico para comprobar efectos e interacciones.
- Dietista-nutricionista colegiado
- profesional titulado de la alimentación y la nutrición, el experto adecuado para probar alimentos y planificar cambios sin perder nutrición.
- Aparato digestivo (digestólogo)
- la especialidad médica del sistema digestivo, a la que su médico de cabecera puede derivarle para mirar las cosas más de cerca.
- Síntomas de alarma
- la lista corta de señales que significan dejar de tratarse en casa y acudir pronto al médico: pérdida de peso, sangrado, dificultad para tragar, dolor fuerte, cambio persistente y las demás recogidas en este libro.