- Tensión arterial (o presión arterial)
- la fuerza de la sangre empujando contra las paredes de sus arterias mientras el corazón late y descansa. Se escribe como dos números, uno sobre otro.
- Sistólica
- el número de arriba, «la alta». La presión en el momento en que el corazón se contrae y empuja la sangre hacia fuera. La mayor de las dos.
- Diastólica
- el número de abajo, «la baja». La presión entre latidos, cuando el corazón se relaja y se vuelve a llenar. La menor de las dos.
- Hipertensión arterial
- la palabra médica para una tensión que se mantiene más alta de lo que su médico querría, a lo largo del tiempo.
- Manguito
- la banda que rodea el brazo y se infla para tomar la lectura. Que sea de la talla adecuada para su brazo importa para la exactitud.
- Tensiómetro
- el aparato con el que se toma la tensión. Los de brazo validados son los que suelen recomendarse frente a los de muñeca o de dedo.
- Sal (sodio)
- la parte de la sal que más afecta a la tensión en mucha gente. En una alimentación corriente, la mayor parte se esconde dentro de los alimentos envasados y preparados, no en el salero. En las etiquetas españolas la línea se llama «Sal» y viene en gramos.
- Automedida en casa
- tomarse uno mismo la tensión entre consultas, con buena técnica y apuntándola, para que su médico vea el patrón real.
- Hipotensión ortostática
- una bajada de la tensión al ponerse de pie, que puede provocar mareo. Es frecuente con la edad y con algunos medicamentos, y merece contarse a su médico.
- MAPA
- la monitorización ambulatoria de la presión arterial, un aparato que se lleva puesto durante un día y va midiendo solo. Se usa cuando las lecturas de la consulta y las de casa no cuadran.
- Pulso
- su frecuencia cardíaca, los latidos por minuto, que muchos tensiómetros muestran junto a la tensión.
- Revisión de la medicación
- una comprobación periódica de todos sus medicamentos juntos, con su médico o su farmacéutico, para cazar choques, duplicados y cualquier cosa que quizá ya no necesite.