After Sixty Guides Cesta
Un número más tranquilo — Una persona mayor se toma la tensión en casa correctamente, en una mañana tranquila, con un registro sencillo y una lista de medicamentos al lado.
Libro 22 de la serie

Un número más tranquilo

Una guía práctica sobre la tensión arterial, la automedida en casa, la comida, el movimiento, el estrés y la medicación a partir de los 60

Ese tensiómetro del cajón nunca fue el enemigo: nadie se lo había explicado con claridad.

Tres maneras de tenerlo

  • Tapa blanda13,99 USDNot yet printable

    5.5 × 8.5 in, 132 páginas, enviado a su casa. ISBN todavía sin asignar

  • Libro electrónico4,99 USD

    EPUB, se lee en cualquier lector, móvil o tableta. ISBN 979-8-90623-789-7

  • Audiolibro9,99 USD

    Unas 3h 05m, narrado íntegro. ISBN 979-8-90623-790-3

Leer gratis el comienzo Precios y envío

Para qué sirve

Para cualquier persona de más de sesenta a quien le hayan dicho que se vigile la tensión y prefiera entenderla antes que preocuparse por ella.

Lo que no hace

No es asesoramiento médico y no sustituye a su médico. No imprime cifras objetivo, límites de urgencia, dosis ni recomendaciones sobre medicamentos: en todos esos casos remite a su médico de cabecera y a su farmacéutico.

De qué trata esta guía

Yolanda se sentó en el tensiómetro que hay junto al mostrador de una tienda, vio una cifra que no entendía y se fue a casa con las manos agarrotadas al volante. Perdió una tarde entera por un número que nadie le había explicado nunca.

Este libro es esa explicación.

Aprenderá qué son de verdad los dos números («la alta» es el apretón del corazón, «la baja» es su descanso) y por qué una sola lectura es una fotografía de un río que se mueve todo el día. A partir de ahí llega lo práctico: cómo medirse bien en casa, cómo montar un registro sencillo que convierte una consulta con prisa en una conversación de verdad, cómo encontrar la sal escondida en las etiquetas sin amargarse la comida, y cómo tirar de un solo hilo entre el movimiento, el peso, el sueño y el estrés en lugar de intentar arreglarlo todo a la vez.

Diez capítulos recorren también la medicación sin adivinar, los mareos al levantarse y las caídas, cuándo una lectura alta es un encogimiento de hombros y cuándo es una llamada al 112, cómo sobrevive una rutina a un viaje o a una gripe, y cómo construir un plan personal que quepa en una ficha.

Este libro no imprime ni una cifra objetivo, ni un límite, ni una dosis, y lo dice en cada capítulo: eso lo fija su médico, para su cuerpo. Lo que sí le da es todo lo que rodea a los números.

Unas 30.000 palabras, con ilustraciones cálidas a lo largo del libro. Al final: un plan de 30 días con un paso pequeño al día; un registro de tensión reutilizable; las preguntas que llevarse al médico y a la farmacia; un guion para el momento en que una lectura le asusta; una ficha del círculo de apoyo; una tarjeta de consulta rápida para el cajón; un glosario breve y fuentes en lenguaje llano.

Edición escrita y adaptada para lectores de España: los organismos, los servicios y los teléfonos que aparecen son españoles.

Por dentro

Cada capítulo, con la frase con la que empieza.

Los capítulos

  1. Qué representan los númerosYolanda estaba comprando pienso para el perro cuando le llamó la atención el pequeño tensiómetro que había junto al mostrador.
  2. Medir bien en casaSalvador, setenta y dos años, tenía lo que su médico llamaba «la peor tensión de la sala de espera y la mejor de su casa», y aquello le sacaba de quicio.
  3. Construir un registro que sirvaPilar lo guardaba todo en la cabeza, y estaba orgullosa de ello.
  4. La comida y la sal en la vida realDomingo vivía solo en un pueblo pequeño, a una hora larga en coche del supermercado grande más cercano, con una pensión ajustada y toda una vida de costumbres que no tenía ninguna gana de cambiar.
  5. Movimiento, peso, sueño y estrésMaribel estaba cansada de una manera que el sueño no arreglaba.
  6. La medicación sin adivinarGonzalo, setenta y ocho años y dos de viudo, guardaba las pastillas en un cajón, en sus cajas originales, y cada mañana era un pequeño acto de adivinación.
  7. Tensión baja, mareos y caídasLourdes estuvo a punto de irse al suelo en su propio pasillo.
  8. Cuándo pedir ayuda urgenteMarcos casi no llamó. Sesenta y seis años, cartero jubilado que presumía de no dar la lata, estaba sentado a la mesa de la cocina una tarde cuando le llegó un dolor de cabeza distinto a cualquiera que hubiera tenido, y l
  9. Viajes, enfermedad y rutinas que se rompenA Rosario le encantaba visitar a sus nietos, y también lo temía un poco, porque cada viaje ponía su cuidada rutina patas arriba.
  10. Construya su plan personal para la tensiónBernardo se lo había leído todo cuando se sentó a hacer su plan, y ahí estaba parte de su problema.

Y al final

  • Cuando se hace cuesta arriba: los obstáculos de verdad
  • Mitos frecuentes, corregidos con suavidad
  • Su plan de 30 días
  • Fichas, guiones y plantillas reutilizables
  • Tarjeta de consulta rápida
  • Un pequeño glosario
  • Fuentes y dónde seguir leyendo
  • Unas palabras para terminar

Los treinta días

Esto no es un curso, y no hay examen al final. Son treinta invitaciones pequeñas y concretas, una al día, cada una posible en unos minutos, cada una apoyándose calladamente en las anteriores. Sáltese días con toda libertad. Repita los que le hayan servido. Si se descuelga una semana, retome el día al que había llegado. La única manera equivocada de usar esto es convertirlo en una fuente más de presión, lo cual echaría a perder bastante el propósito.

  1. Busque su lectura más reciente y diga los dos números en voz alta, nombrándolos: sistólica, el apretón; diastólica, el descanso. Nada más. Que se le hagan familiares.
  2. Raye cinco columnas en una hoja o en una nota del móvil: fecha, hora, alta y baja, pulso y una nota corta. Su registro ya existe, aunque esté vacío.
  3. Si tiene tensiómetro, practique una vez el buen montaje sin que dependa nada de ello: silla con respaldo, pies planos, brazo apoyado a la altura del corazón, unos minutos de silencio antes. Tómese una lectura y no reaccione a ella.
  4. Reúna las cajas de sus medicamentos sobre la mesa y empiece una hoja: cada nombre y, donde lo sepa, para qué es. Deje huecos; son sus preguntas. Si le resulta más fácil, pida en su centro de salud la hoja de tratamiento activo.
  5. Escriba una pregunta para su próxima consulta. Una buena para empezar: «¿Qué objetivo me está poniendo, y cada cuánto debo medirme en casa?».
  6. Tómese una lectura tranquila a una hora fija y apúntela de verdad en su registro, con nota incluida. Su primera entrada real.
  7. Descanse y mire atrás. ¿Qué paso pequeño le resultó más fácil? Esa es una pista de lo que se va a quedar. Hoy no haga nada más.
  8. Coja el alimento envasado que más come y encuentre la línea de la sal en la etiqueta. Solo localícela. Todavía no cambie nada.
  9. Haga un cambio de sal: elija la versión con menos sal de un básico, o enjuague un bote de legumbres o de verdura bajo el grifo.
  10. Dé sabor a algo sin sal: un chorrito de limón, pimienta, una hierba, y fíjese en que sigue sabiendo a comida.
  11. Dé el paseo más pequeño que cuente para usted, aunque sea hasta el final de la calle y volver, o muévase con suavidad en una silla si andar le cuesta.
  12. Tómese otra lectura tranquila y apúntela. Dos datos todavía no son un patrón, pero está construyendo uno.
  13. Nombre el hilo del capítulo 5 que más a mano le queda (movimiento, sueño o diez minutos protegidos) y haga la versión más diminuta de él.
  14. Descanse y piense. Fíjese en qué cambio de comida o de movimiento se quedaría de verdad, y suelte sin ruido el que le pareció un castigo.
  15. Termine su hoja de medicamentos hasta donde pueda y rodee con un círculo los huecos para preguntarlos en la farmacia.
  16. Monte un sistema para dejar de adivinar: llene un pastillero semanal, o ponga una alarma en el móvil, o aparque las pastillas junto a algo que nunca se salta.
  17. Haga una pregunta en la farmacia, sin cita ni ceremonia. Una buena: «¿Cuáles de mis medicamentos no debo saltarme ni dejar nunca por mi cuenta?».
  18. Practique una vez el levantarse por etapas estando firme: échese adelante, plante los pies, espere, levántese con la mano en algo sólido.
  19. Recorra una habitación y quite un riesgo de caída: una alfombra suelta, un cable cruzando el paso, o añada una luz de noche.
  20. Escriba el 112 donde vaya a encontrarlo, con un hueco al lado para la indicación de su médico sobre cuándo llamar.
  21. Descanse y piense. Ya ha tocado todas las piezas grandes. Fíjese en cuánto menos misterioso le resulta el asunto entero.
  22. Tómese una lectura y apúntela, y luego relea las entradas de su semana. Busque solo un patrón, no un veredicto.
  23. Cuéntele a una persona de confianza las señales de alarma del capítulo 8, para que alguien a su lado sepa cuándo llamar al 112.
  24. Enganche su registro a una costumbre que nunca falla: el café, las noticias de la mañana, lavarse los dientes, para que viaje sola.
  25. Haga una cosa puramente por el estrés, lo que de verdad le baje los hombros, y cuéntela como medicina de verdad, porque lo es.
  26. Prepare un pequeño bolso médico para su próximo viaje o para una urgencia: medicación de sobra, su hoja de tratamiento, los teléfonos importantes.
  27. Lleve su registro y su hoja de medicamentos a cualquier cita, o déjelos junto al teléfono para su próxima llamada, para que estén listos cuando los necesite.
  28. Elija las dos o tres costumbres de este mes que de verdad encajan en su vida. Esas son las que se queda; deje ir las demás sin culpa.
  29. Escriba las que se queda en una ficha. Esta es la semilla de su plan personal del capítulo 10.
  30. Pida o confirme su próxima cita, y lleve su ficha y sus preguntas. Pida a su médico que le ayude a fijar sus dos o tres prioridades reales. No ha terminado, porque esto es algo que se cuida y no que se cura, pero está equipado, informado y tranquilo. Que era el objetivo desde el principio.

Páginas de este libro

Páginas reales, al tamaño en que se imprimen. En la tapa blanda van en blanco y negro; la cubierta conserva el color.

Una persona mayor y su farmacéutica repasan una lista completa de medicamentos y un sistema diario bien ordenado.
Una persona mayor y su farmacéutica repasan una lista completa de medicamentos y un sistema diario bien ordenado.
Una progresión serena de treinta días como cuatro grupos semanales y dos días de repaso, con formas sencillas y sin texto legible.
Una progresión serena de treinta días como cuatro grupos semanales y dos días de repaso, con formas sencillas y sin texto legible.
Anillos concéntricos de apoyo —usted, personas de confianza, comunidad y profesionales— mostrados con figuras y símbolos, sin palabras.
Anillos concéntricos de apoyo —usted, personas de confianza, comunidad y profesionales— mostrados con figuras y símbolos, sin palabras.
Un camino de decisión de cuatro etapas mostrado como estaciones visuales por las que avanza con calma una persona mayor, sin palabras.
Un camino de decisión de cuatro etapas mostrado como estaciones visuales por las que avanza con calma una persona mayor, sin palabras.

Palabras que este libro aclara

Tensión arterial (o presión arterial)
la fuerza de la sangre empujando contra las paredes de sus arterias mientras el corazón late y descansa. Se escribe como dos números, uno sobre otro.
Sistólica
el número de arriba, «la alta». La presión en el momento en que el corazón se contrae y empuja la sangre hacia fuera. La mayor de las dos.
Diastólica
el número de abajo, «la baja». La presión entre latidos, cuando el corazón se relaja y se vuelve a llenar. La menor de las dos.
Hipertensión arterial
la palabra médica para una tensión que se mantiene más alta de lo que su médico querría, a lo largo del tiempo.
Manguito
la banda que rodea el brazo y se infla para tomar la lectura. Que sea de la talla adecuada para su brazo importa para la exactitud.
Tensiómetro
el aparato con el que se toma la tensión. Los de brazo validados son los que suelen recomendarse frente a los de muñeca o de dedo.
Sal (sodio)
la parte de la sal que más afecta a la tensión en mucha gente. En una alimentación corriente, la mayor parte se esconde dentro de los alimentos envasados y preparados, no en el salero. En las etiquetas españolas la línea se llama «Sal» y viene en gramos.
Automedida en casa
tomarse uno mismo la tensión entre consultas, con buena técnica y apuntándola, para que su médico vea el patrón real.
Hipotensión ortostática
una bajada de la tensión al ponerse de pie, que puede provocar mareo. Es frecuente con la edad y con algunos medicamentos, y merece contarse a su médico.
MAPA
la monitorización ambulatoria de la presión arterial, un aparato que se lleva puesto durante un día y va midiendo solo. Se usa cuando las lecturas de la consulta y las de casa no cuadran.
Pulso
su frecuencia cardíaca, los latidos por minuto, que muchos tensiómetros muestran junto a la tensión.
Revisión de la medicación
una comprobación periódica de todos sus medicamentos juntos, con su médico o su farmacéutico, para cazar choques, duplicados y cualquier cosa que quizá ya no necesite.

Las palabras que usar

Cópielas, imprímalas o guárdelas en una nota del móvil. Son suyas.

Registro de tensión en casa

| Fecha | Hora | Lectura (alta / baja) | Pulso | Nota |
|-------|------|-----------------------|-------|------|

Ráyelo en cualquier cuaderno, o guárdelo en una nota del móvil. Tómese las lecturas a las horas que le sugiera su médico, y apunte las feas con la misma fidelidad que las buenas: son las que más ayudan.

Al principio de cada semana, añada una línea con cualquier cosa fuera de lo normal, un medicamento nuevo, una enfermedad, un viaje, una temporada dura, para que una semana rara de números se explique sola de un vistazo.

Preguntas para mi equipo sanitario

Llévelas a las consultas o téngalas junto al teléfono. No las hará todas de una vez; elija las que encajen con la visita.

Para mi médico: - ¿Qué aspecto tiene para usted mi patrón de lecturas, y qué objetivo me está poniendo? - ¿Cada cuánto debo medirme en casa, y cada cuánto debo venir a consulta? - ¿En qué punto, y con qué síntomas, debo llamar al 112 en lugar de llamar al centro de salud? - ¿Alguno de mis medicamentos puede estar contribuyendo a los mareos al levantarme? - Si mi mejor esfuerzo no llega al objetivo, ¿qué otras opciones tenemos?

Para mi farmacéutico: - ¿Para qué es cada uno de mis medicamentos, en palabras llanas? - ¿Cuáles no debo saltarme ni dejar nunca por mi cuenta? - ¿A qué hora del día conviene cada uno, y la comida influye? - ¿Alguno de mis medicamentos, con receta o sin ella, choca con otro? - ¿Este producto sin receta es compatible con mis pastillas de la tensión?

El guion de «una lectura alta» (dígaselo a usted mismo)

«Esto es una fotografía, no el río. Me voy a sentar tranquilo, a respirar y a repetir la lectura dentro de un rato. Si no tengo síntomas graves, sigo el plan de mi médico, no mi susto. Si tengo síntomas graves, llamo al 112 ahora.»

La regla de los días de enfermedad y de viaje

«Sigo tomando mis medicamentos como están prescritos salvo que un profesional me diga otra cosa. Pregunto en la farmacia antes de añadir cualquier producto sin receta. Llamo a mi centro de salud si no puedo retener comida, líquidos o pastillas, o si tengo dudas.»

Ficha del círculo de apoyo

Nunca se pretendió que hiciera esto solo. Escriba un nombre en cada anillo y apóyese en el anillo correcto para cada cosa.

  • Usted, en el centro: las costumbres diarias, las lecturas, el registro honesto. Lo estable que todo lo demás sostiene.
  • Sus personas de confianza (pareja, hijo o hija, amiga, vecino que ayude y conozca las señales de alarma): ______________________
  • Sus recursos de la comunidad (su farmacia de barrio, el centro de mayores o el hogar del pensionista, un grupo de paseo, la biblioteca, los servicios sociales de su ayuntamiento y la teleasistencia si vive solo; y si la soledad pesa, el Teléfono Dorado de Mensajeros de la Paz, 900 222 223, gratuito y 24 horas, o Cruz Roja Te Acompaña, 900 444 111, de lunes a viernes de 10:00 a 18:00): ______________________
  • Sus profesionales (médico de cabecera, enfermería del centro de salud, farmacéutico; para cualquier cosa sobre objetivos, medicamentos o síntomas): ______________________

Preguntas que conviene hacerse antes de comprar

¿Para quién es Un número más tranquilo?
Para cualquier persona de más de sesenta a quien le hayan dicho que se vigile la tensión y prefiera entenderla antes que preocuparse por ella.
¿Qué es lo que no hace?
No es asesoramiento médico y no sustituye a su médico. No imprime cifras objetivo, límites de urgencia, dosis ni recomendaciones sobre medicamentos: en todos esos casos remite a su médico de cabecera y a su farmacéutico.
¿Cuánto ocupa?
Unas 28,400 palabras en 10 capítulos, con 13 ilustraciones a página completa. En tapa blanda son unas 132 páginas. El audiolibro dura unas 3h 05m.
¿Puedo leer un trozo antes?
Sí. El prólogo y la introducción entera están en esta web, gratis y sin registrarse.
¿En qué idiomas está?
Los libros existen en cinco: inglés, alemán, español, francés y neerlandés, cada edición localizada de verdad: sus propias ilustraciones con los rótulos dibujados en ese idioma, y las instituciones de su país citadas en el texto. Esta tienda puede venderle hoy el inglés y el español; los otros tres son libros terminados a la espera de su papeleo.
¿Qué incluye el conjunto completo?
Las treinta guías impresas, en una caja, y además el libro electrónico y el audiolibro de todas ellas sin coste adicional.

Lectura gratuita

Qué hay dentro, capítulo a capítulo

Los 10 capítulos: con qué empieza cada uno, qué preguntas responde y la pequeña cosa que hacer al terminarlo. En el libro son unas 28,400 palabras.

Todos los capítulos

Adónde le manda después

Las fuentes del propio libro, aquí íntegras.

Las recomendaciones sobre tensión arterial, y en especial las cifras concretas de objetivos y de atención urgente, se van afinando con el tiempo, y las cifras exactas y los detalles finos de la técnica de medición son justo el tipo de cosa que conviene confirmar en fuentes actuales y solventes, y no en un libro que puede pasarse años en una estantería. Estos son sitios de fiar y en lenguaje llano por donde empezar, y todos tendrán los detalles vigentes que este libro deja a propósito en manos de su médico:

  • Su médico de cabecera, su enfermera del centro de salud y su farmacéutico. La primera y mejor fuente para cualquier cosa concreta sobre usted, porque son los únicos que tienen su cuadro completo.
  • El Ministerio de Sanidad y el servicio de salud de su comunidad autónoma, cuyos portales de información al ciudadano publican material actualizado sobre salud cardiovascular, medicamentos y hábitos, incluida la estrategia nacional de envejecimiento saludable y de prevención de la fragilidad y las caídas.
  • Las sociedades médicas y las fundaciones cardiológicas españolas, que publican guías divulgativas y materiales para el público en lenguaje claro.
  • La asociación de pacientes de su enfermedad. Si no sabe cuál es, la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (931 061 759) orienta hacia la organización correspondiente y ofrece asesoramiento legal sobre derechos de los pacientes; es un teléfono de oficina, no un servicio de urgencias, y no publica horarios.
  • El Imserso, 912 667 713, de lunes a viernes de 9:00 a 18:00, para entender cómo funciona el sistema de dependencia que financia la ayuda a domicilio, los centros de día y las estancias de respiro.
  • Su ayuntamiento: los servicios sociales de atención primaria (ayuda a domicilio, comida a domicilio, teleasistencia), el centro de mayores y la biblioteca pública, que suelen ofrecer ayuda presencial, paciente y gratuita, y material impreso de confianza.
  • Su farmacia de barrio, que es el sitio más cercano y más accesible para una pregunta sobre medicamentos, sin cita y sin ceremonia.

Una nota sobre la revisión

Este libro se ha preparado con la revisión de profesionales sanitarios y de un farmacéutico. Como toca decisiones de salud, y como los límites exactos para la atención urgente y los detalles precisos de la técnica de medición dependen del momento y se actualizan periódicamente, esos detalles se contrastan con las recomendaciones vigentes cerca de la fecha de publicación y usted debe confirmarlos con las indicaciones actuales de su propio médico. Deliberadamente, este libro no imprime cifras objetivo, límites, dosis ni umbrales concretos, porque eso pertenece a su equipo sanitario y a su cuerpo, no a una guía general. Los principios duraderos que hay aquí están hechos para envejecer bien; las cifras exactas no, así que deje que las aporten los profesionales responsables de usted, y siga sus indicaciones vigentes por encima de cualquier cosa impresa en una página.


Este libro en otros idiomas

In English

Los detalles

SerieGuías prácticas para la vida después de los 60, libro 22 de la serie
SelloThe Greenlight Guides Editorial Team
Longitud28,400 palabras, 10 capítulos
Extensiónunas 132 páginas (estimadas a partir del manuscrito, no de una prueba de imprenta)
Formato5.5 × 8.5 in (140 × 216 mm)
Ilustraciones13, ilustraciones a página completa
Duración3h 05m
ISBN, libro electrónico979-8-90623-789-7
ISBN, audiolibro979-8-90623-790-3
ISBN, tapa blandatodavía sin asignar
IdiomaEspañol (es-ES)

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