After Sixty Guides Cesta
Quererlos sin perderse — Una madre o un padre mayor y su hijo adulto conversan a ambos lados de una mesa con afecto, con un espacio personal claro y un límite visible representado por dos círculos que se superponen sin dejar de ser distintos.
Libro 8 de la serie

Quererlos sin perderse

Una guía sobre los hijos adultos, los límites, el dinero y la paz familiar a partir de los 60

Siga cerca de sus hijos adultos durante muchos años sin acabar vaciado en silencio.

Tres maneras de tenerlo

  • Tapa blanda13,99 USDNot yet printable

    5.5 × 8.5 in, 130 páginas, enviado a su casa. ISBN todavía sin asignar

  • Libro electrónico4,99 USD

    EPUB, se lee en cualquier lector, móvil o tableta. ISBN 979-8-90623-761-3

  • Audiolibro9,99 USD

    Unas 2h 59m, narrado íntegro. ISBN 979-8-90623-762-0

Leer gratis el comienzo Precios y envío

Para qué sirve

Para madres, padres y abuelos de más de 60 que quieren seguir cerca de sus hijos adultos sin que esa cercanía los deje agotados: los que prestan dinero que no vuelve, los que ven poco a sus nietos, los que van de puntillas por su propia casa o los que llevan un silencio largo con un hijo.

Lo que no hace

No es terapia ni un manual para conseguir que sus hijos se comporten como a usted le gustaría, y no da asesoramiento médico, jurídico ni financiero: en adicciones, crisis, avales, herencias, poderes o medidas judiciales de apoyo remite explícitamente a un profesional cualificado en España.

De qué trata esta guía

Miguel cruzó media ciudad con la furgoneta y las herramientas para arreglarle a su hijo la tarima de la terraza. Su hijo, de treinta y cuatro años, le dio las gracias y le dijo que ya había llamado a un profesional. Miguel se quedó de pie en el aparcamiento con un nivel en la mano y una sensación que tardó todo el camino de vuelta en poder nombrar.

Ese momento es el libro entero. En algún punto, sin que nadie tocara una campana, el trabajo de padre se terminó y el cariño siguió intacto, y casi toda la tensión de esta etapa vive en el hueco entre las dos cosas.

Diez capítulos recorren los sitios donde el cariño y el control se enredan: la autoridad que ya no está, la diferencia entre ayudar y rescatar, el dinero que se presta sin decir si es préstamo o regalo, los límites que se pueden entender porque hablan de usted y no de ellos, los consejos que nadie pidió, el acceso a los nietos y quién tiene la llave, la adicción y la crisis, la distancia por creencias o por política, y la reparación cuando hay silencio.

Con palabras exactas para decir en voz alta, no ánimos vagos. Con historias que no le juzgan. Y con una línea firme y repetida: cuando algo tenga peso jurídico o médico, ahí entra un profesional cualificado.

Unas 30.000 palabras, con ilustraciones cálidas a lo largo del libro. Al final: un plan de 30 días con una acción pequeña al día; fichas y guiones reutilizables; la plantilla del límite; la comprobación de ayudar o rescatar; el mensaje de reparación sin condiciones; una ficha del círculo de apoyo; una tarjeta de consulta rápida para el cajón; un glosario breve; y fuentes en lenguaje llano.

Este libro no le va a pedir en ningún momento que quiera menos, que corte con nadie ni que deje de ayudar. El objetivo es el contrario: seguir cerca durante mucho tiempo sin quedarse vacío.

Por dentro

Cada capítulo, con la frase con la que empieza.

Los capítulos

  1. La relación ha cambiadoMiguel se enteró de que la relación había cambiado en el aparcamiento de una ferretería.
  2. Ayudar, rescatar y sostener el problemaAquí va una distinción capaz de cambiar una familia entera sin hacer ruido, y se sostiene sobre dos palabras que se parecen y no lo son.
  3. El dinero, sin confusionesEl dinero es donde el cariño se complica, porque el dinero lleva encima muchas cosas que no son dinero.
  4. Límites que se pueden entenderLa primera vez que Abel intentó poner un límite con su hijo salió mal, y mirándolo ahora ve exactamente por qué.
  5. Consejos, intimidad y respetoNadia se mordió la lengua tan fuerte que casi se hace sangre, sentada en el salón de su hija viendo cómo su nieto cenaba galletas saladas.
  6. Los nietos y el acceso a la familiaErnesto lleva en la cartera la foto de una nieta a la que ve cuatro veces al año, y daría mucho por que fueran cuarenta.
  7. Cuando hay una adicción o una crisisEste capítulo es distinto, y tiene que empezar con una mano en el hombro en lugar de con un principio.
  8. Seguir cerca a pesar de la diferenciaVicente estuvo a punto de perder a su hijo por culpa de un silencio que duró, al final, casi un año, y que empezó con una llamada de teléfono que llevó mal.
  9. Cuando chocan los valores, la política o las formas de criarLa Nochebuena que se torció en casa de Gloria se torció con el postre, que es siempre, no se sabe por qué, cuando pasa.
  10. Reparar, la distancia y los límites del controlSalvador lleva dos años sin hablar con su hija, y sigue poniéndole un sitio en la cabeza cada Navidad.

Y al final

  • Cuando se hace cuesta arriba: los obstáculos de verdad
  • Mitos comunes, corregidos con cariño
  • Su plan de 30 días
  • Fichas, guiones y plantillas reutilizables
  • Tarjeta de consulta rápida
  • Un pequeño glosario
  • Fuentes y lecturas recomendadas
  • Unas palabras de despedida

Los treinta días

Esto no es un programa que completar ni un examen que aprobar. Son treinta invitaciones pequeñas y concretas, una al día, cada una de unos pocos minutos, cada una empujándole un poco más hacia querer a sus hijos sin perderse. Sáltese las que no encajen con su familia. Repita las que le ayuden. Si pierde una semana, retome donde lo dejó. La única manera equivocada de usar esto es convertirlo en una cosa más en la que estar fallando.

  1. Escriba, solo para usted, la dinámica de relación que le trajo hasta este libro. Nómbrela en una frase. Nombrarla es el principio.
  2. Fíjese en una cosa que le haya dicho hace poco a un hijo adulto y que nunca le diría a otro adulto al que respeta. No se riña. Solo véala.
  3. Pregúntese qué ha estado haciendo más últimamente con un hijo concreto: ayudar o rescatar. Sea honesto, y sea amable con la respuesta.
  4. Elija una cosa que hace habitualmente por un hijo adulto y pregúntese: si parase, ¿qué pasaría de verdad? Escriba la respuesta realista, no la catástrofe.
  5. Nombre un acuerdo económico con un hijo adulto por lo que realmente es: regalo, préstamo o nunca decidido. Solo la palabra, sobre un papel.
  6. Piense en un límite que haya querido poner y reescríbalo en su cabeza como una declaración sobre usted, no como una norma para ellos.
  7. Descanse y repase. Mire la semana. ¿Qué descubrimiento le ha llegado más hondo? Quédese con él, sin hacer nada.
  8. La próxima vez que llegue una petición, no conteste en el momento. Diga: «Déjame pensarlo y te digo algo mañana». Practique la pausa.
  9. Pille un impulso de dar un consejo que nadie ha pedido y déjelo pasar. Diga en su lugar «me alegro de que me lo cuentes». Note cómo se siente.
  10. Pille una pregunta escrutadora antes de que le salga de la boca. Sustitúyala por «aquí estoy si alguna vez quieres hablar».
  11. Haga una cosa que sea puramente para su propia vida y de nadie más: un paseo, una amiga, un gusto pequeño. Los límites necesitan una vida que proteger.
  12. Pregúntele a un hijo adulto, de verdad: «¿Cómo te puedo ser útil, y cómo me quito de en medio?». Y después escuche sin defenderse.
  13. Practique un límite en voz alta cuando esté solo, hasta que suene cálido y firme en lugar de disculpándose o cortante.
  14. Descanse y repase. ¿Qué cambio pequeño de esta semana ha movido la temperatura, aunque sea un poco? Haga más de ese.
  15. Tenga una pequeña «conversación de puesta al día»: dígale a un hijo adulto, con sus palabras, que sabe que es un adulto y que va a intentar comportarse en consecuencia.
  16. Ponga un límite pequeño y real, de poco riesgo, dicho con calor, sobre su propio tiempo o su propia energía. Empiece por algo que casi no importe.
  17. Cuando pongan a prueba ese límite, y puede que lo hagan, sosténgalo una vez, con calma, sin una defensa larga. «Sigue sin irme bien. Te quiero.»
  18. Pida permiso antes de opinar: «¿Te puedo decir una cosa que he notado, o prefieres que solo escuche?».
  19. Si el dinero está enredado, dé un paso concreto hacia la claridad: decida nombrar una cosa con honestidad, o pida cita con un profesional para las piezas jurídicas.
  20. Haga una amabilidad por quien tenga la llave de la familia: una nuera, un yerno, un ex, quien controle el acceso, sin esperar nada a cambio.
  21. Descanse y repase. Fíjese en que hablar no acabó con el mundo. Casi nunca lo hace. Deje que eso cale.
  22. Identifique el tema con más probabilidades de provocar un choque y decida por adelantado qué hará la próxima vez: dejarlo pasar, preguntar con curiosidad o proponer una tregua.
  23. Si hay una diferencia que le ha costado cercanía, pregúntese en privado: ¿tener razón en esto vale un centímetro de mi hijo?
  24. Llame o escriba a un hijo adulto con calor y sin motivo ninguno: sin agenda, sin consejos, sin revisión. Solo «me acordaba de ti».
  25. Si hay una adicción o una crisis en su familia, busque un recurso de apoyo para usted y anótelo. No hace falta que llame todavía.
  26. Fíjese en un sitio donde ha estado callándose por miedo y no por criterio, y valore si una palabra pequeña y honesta lleva retraso.
  27. Haga algo que le repare y que sea enteramente suyo. Un padre con una vida llena pone mejores límites y se agarra menos. Llene su propio depósito.
  28. Si hay distancia con un hijo, escriba la carta honesta, sin condiciones, que asume su parte y que le gustaría que recibiera. No la mande todavía. Solo escríbala.
  29. Mire hacia atrás el mes entero. Rodee con un círculo los dos o tres cambios que más diferencia han hecho. Esos son los que se queda.
  30. Escríbase un plan corto y llano: las dos o tres cosas que va a seguir practicando, un límite que va a sostener y un recordatorio de que las decisiones de ellos son suyas y su paz es de usted. Ponga una fecha de revisión en el calendario dentro de un mes.

Páginas de este libro

Páginas reales, al tamaño en que se imprimen. En la tapa blanda van en blanco y negro; la cubierta conserva el color.

Miembros de una familia, unidos pero distintos, mantienen una conversación respetuosa con papeles y límites claros.
Miembros de una familia, unidos pero distintos, mantienen una conversación respetuosa con papeles y límites claros.
Una progresión serena de treinta días en cuatro grupos semanales y dos días de repaso, con formas sencillas y sin texto legible.
Una progresión serena de treinta días en cuatro grupos semanales y dos días de repaso, con formas sencillas y sin texto legible.
Anillos concéntricos de apoyo (usted, personas de confianza, comunidad y profesionales) representados con personas y símbolos, sin palabras.
Anillos concéntricos de apoyo (usted, personas de confianza, comunidad y profesionales) representados con personas y símbolos, sin palabras.
Un camino de decisión de cuatro etapas representado como estaciones visuales por las que avanza con calma una persona mayor, sin palabras.
Un camino de decisión de cuatro etapas representado como estaciones visuales por las que avanza con calma una persona mayor, sin palabras.

Palabras que este libro aclara

Límite
una declaración clara de lo que usted va a hacer y lo que no, sostenida con calor. No es una norma impuesta a otra persona, cosa que no puede hacer cumplir, sino una línea alrededor de sus propias decisiones, que sí puede.
Facilitar (o sostener el problema)
ponerse entre alguien y las consecuencias de su conducta de una manera que mantiene en marcha, sin ruido, un patrón dañino. Es la forma cara del rescate, sobre todo alrededor de una adicción.
Fusión (o relación fusionada)
una relación tan enredada que se pierde dónde acaba una persona y empieza la otra, de modo que los sentimientos, las decisiones y los problemas de un adulto se convierten automáticamente en los del otro.
Distanciamiento
una distancia o un corte sostenido entre familiares. Más frecuente de lo que sugiere el silencio que lo rodea, y no siempre permanente.
Rescatar
resolverle el problema a un adulto capaz, llevar su carga en lugar de apoyarle para que la lleve él. Parece cariño; con el tiempo debilita en vez de fortalecer.
Sistema de apoyo
las personas y los recursos en los que usted se apoya (amistades, grupos, profesionales) para no cargar solo con la tensión familiar. El centro de ese sistema es su propio bienestar, no un añadido de última hora.

Las palabras que usar

Cópielas, imprímalas o guárdelas en una nota del móvil. Son suyas.

La plantilla del límite

Me encanta [lo que valora de ellos o de la relación], y [lo que usted va a hacer o no va a hacer]. [Opcional: una alternativa sencilla que ofrece con gusto.]

Un límite es una declaración sobre lo que va a hacer usted, ofrecida con calor. Rellene los huecos:

Ejemplos: «Me encanta tener a los niños, y ya no puedo entre semana. Los sábados soy toda vuestra.» «Siempre me alegra que me llames, y este año no puedo prestar dinero.»

La frase de la pausa

«Déjame pensarlo y te digo algo mañana.»

Téngala lista para cualquier petición que le tiente contestar demasiado rápido:

Una frase completa. Convierte un reflejo en una elección.

La comprobación de ayudar o rescatar

Antes de intervenir, pregúntese:

  1. ¿De verdad no pueden hacerlo, o sencillamente no quieren?
  2. Si no intervengo, ¿qué pasa realmente: un daño real o una consecuencia que se sobrevive?
  3. ¿He hecho esto antes? ¿Es una ayuda puntual o un patrón en marcha?
  4. ¿De quién es el sentimiento que estoy gestionando: su necesidad real o mi propia angustia?

El arranque del consejo pedido

«¿Te puedo decir una cosa que he notado, o prefieres que solo escuche? Cualquiera de las dos me vale.»

Le convierte de crítico en asesor, y hace que su opinión aterrice de verdad.

El mensaje de reparación (sin condiciones)

«He estado pensando, y he dejado de llevar la cuenta. Sé que te hice daño, y siento mi parte. Te echo de menos. Aquí no hay ninguna presión ni ninguna expectativa. La puerta está abierta, y sigue abierta, cuando quieras o si alguna vez quieres. Te quiero. Eso no ha parado nunca.»

Para cruzar una distancia. Asuma su parte, exprese cariño, libérelos de tener que contestar:

La frase para sostener un límite (cuando lo ponen a prueba)

«Ya lo sé, y sigue sin irme bien. Te quiero, hablamos mañana.»

No discuta, no vuelva a explicarse, solo repítalo con calor, casi con las mismas palabras:

Un límite repetido con calma se enseña solo. La firmeza es el mensaje.

La oferta de tregua (para el conflicto crónico por política o valores)

«Tú y yo no vamos a coincidir en esto, y he decidido que no quiero que nos siga costando lo que nos cuesta. ¿Podemos ser familia primero, y todo lo demás muy de lejos después? Yo me muerdo la lengua si tú te muerdes la tuya.»

Lejos del calor de una pelea, ponga la relación por encima del desacuerdo:

La comprobación de frente común (para dos padres o dos miembros de una pareja)

Antes de responderle juntos a un hijo adulto, resuelvan esto entre ustedes, en privado:

  1. ¿Cuál es el límite real en el que los dos estamos de acuerdo?
  2. ¿Quién lo dice, y con qué palabras, para que no nos contradigamos?
  3. ¿Qué hacemos si acude al más blando de los dos? (Respuesta: «Déjame hablarlo con tu padre o con tu madre y te contestamos juntos».)

El ejercicio de nombrar el dinero

Para cualquier dinero que cruce entre usted y un hijo adulto, decida y diga en voz alta qué es:

  • Un regalo: dado libremente, sin esperar nada de vuelta, nunca. «Esto es tuyo. No vuelvas a pensar en ello.»
  • Un préstamo: que se espera de vuelta, con condiciones por escrito. «Vamos a apuntar qué y cuándo, para que quede limpio.»
  • Cualquier cosa con peso jurídico (avales, medidas judiciales de apoyo, escrituras, cuentas, poderes notariales, testamentos): pare y consulte antes con un profesional. Todas las veces.

Ficha del círculo de apoyo

Esto no está pensado para cargarlo solo. Escriba un nombre en cada anillo.

  • Usted, en el centro (su salud, su descanso y su vida van primero, no al final): ______________________
  • Personas de confianza (una amiga o un hermano que escuche sin juzgar): ______________________
  • Comunidad (un grupo de apoyo, una parroquia o comunidad de fe, una clase, otras personas que lo entiendan): ______________________
  • Profesionales (un terapeuta familiar, un trabajador social de los servicios sociales de su ayuntamiento, un abogado, un notario, un asesor financiero, para cualquier cosa pesada o que obligue jurídicamente): ______________________

Preguntas que conviene hacerse antes de comprar

¿Para quién es Quererlos sin perderse?
Para madres, padres y abuelos de más de 60 que quieren seguir cerca de sus hijos adultos sin que esa cercanía los deje agotados: los que prestan dinero que no vuelve, los que ven poco a sus nietos, los que van de puntillas por su propia casa o los que llevan un silencio largo con un hijo.
¿Qué es lo que no hace?
No es terapia ni un manual para conseguir que sus hijos se comporten como a usted le gustaría, y no da asesoramiento médico, jurídico ni financiero: en adicciones, crisis, avales, herencias, poderes o medidas judiciales de apoyo remite explícitamente a un profesional cualificado en España.
¿Cuánto ocupa?
Unas 27,700 palabras en 10 capítulos, con 13 ilustraciones a página completa. En tapa blanda son unas 130 páginas. El audiolibro dura unas 2h 59m.
¿Puedo leer un trozo antes?
Sí. El prólogo y la introducción entera están en esta web, gratis y sin registrarse.
¿En qué idiomas está?
Los libros existen en cinco: inglés, alemán, español, francés y neerlandés, cada edición localizada de verdad: sus propias ilustraciones con los rótulos dibujados en ese idioma, y las instituciones de su país citadas en el texto. Esta tienda puede venderle hoy el inglés y el español; los otros tres son libros terminados a la espera de su papeleo.
¿Qué incluye el conjunto completo?
Las treinta guías impresas, en una caja, y además el libro electrónico y el audiolibro de todas ellas sin coste adicional.

Lectura gratuita

Qué hay dentro, capítulo a capítulo

Los 10 capítulos: con qué empieza cada uno, qué preguntas responde y la pequeña cosa que hacer al terminarlo. En el libro son unas 27,700 palabras.

Todos los capítulos

Adónde le manda después

Las fuentes del propio libro, aquí íntegras.

Las ideas de este libro proceden de un entendimiento asentado y ampliamente compartido en la terapia familiar, el trabajo social y la psicología sobre cómo son las relaciones sanas entre adultos. Este libro no cita estadísticas ni estudios concretos, y conviene desconfiar de cualquier libro sobre familia que dé cifras precisas sin una fuente clara. Cuando quiera una orientación más honda o profesional, estos son puntos de partida razonables y generales:

  • Un psicólogo o terapeuta familiar colegiado. Para cualquier patrón de relación que se sienta atascado, doloroso o más grande que un libro, un profesional que trabaje con familias es el recurso más útil que hay aquí. Muchos ajustan sus tarifas a los ingresos, y su médico de cabecera puede orientarle sobre los recursos de salud mental disponibles en el sistema nacional de salud.
  • Grupos de apoyo para familiares de personas con adicción. Los grupos de familia de tipo Al‑Anon llevan generaciones sosteniendo a familias y están presentes en España, presencialmente y por internet. También las asociaciones de atención a las adicciones de su comunidad autónoma y los planes municipales de adicciones suelen tener grupos específicos para familiares.
  • Líneas de atención en crisis. Para cualquier emergencia con peligro o pensamientos de hacerse daño, en España puede llamar a la Línea 024, la línea de atención a la conducta suicida, disponible las veinticuatro horas del día y todos los días del año; al Teléfono de la Esperanza, 717 003 717; o al 112 si hay peligro inmediato. No espere a estar seguro de que la situación es «bastante grave»: para eso están.
  • Un abogado, un notario o un asesor financiero. Para cualquier cosa que obligue jurídica o económicamente (avalar, medidas judiciales de apoyo, poderes notariales, testamentos, añadir nombres a cuentas o a escrituras), es imprescindible un profesional que conozca la ley donde usted vive. En España, el testamento y los poderes se otorgan habitualmente ante notario.
  • Su centro municipal de mayores, su biblioteca pública o los servicios sociales de su ayuntamiento. Suelen organizar grupos de apoyo, cursos y derivaciones gratuitas para personas mayores y sus familias, y la gente que trabaja allí está acostumbrada a orientarle hacia la ayuda que existe cerca de su casa.

Una nota sobre la revisión

Como este libro toca el conflicto familiar, la adicción, la crisis, el dinero y asuntos jurídicos que afectan a un público al que a veces se intenta aprovechar, sus indicaciones se han preparado con atención a la sensibilidad propia de la terapia familiar y del trabajo social, y los ejemplos de dinero y de apoyos judiciales se han mantenido generales y marcados para revisión jurídica antes de su publicación. Los principios de relación que hay aquí están pensados para envejecer bien. Los detalles de cualquier ley, prestación o procedimiento no lo están, y cambian de un sitio a otro y con el tiempo, así que confirme cualquier cosa sensible al momento con un profesional cualificado cerca de la fecha en que vaya a actuar. Nada de este libro sustituye al consejo personal de un psicólogo, un trabajador social, un abogado, un notario o un asesor financiero que conozca su situación. Y verifique los teléfonos y servicios citados, porque los números también cambian.


Este libro en otros idiomas

In English

Los detalles

SerieGuías prácticas para la vida después de los 60, libro 8 de la serie
SelloThe Greenlight Guides Editorial Team
Longitud27,700 palabras, 10 capítulos
Extensiónunas 130 páginas (estimadas a partir del manuscrito, no de una prueba de imprenta)
Formato5.5 × 8.5 in (140 × 216 mm)
Ilustraciones13, ilustraciones a página completa
Duración2h 59m
ISBN, libro electrónico979-8-90623-761-3
ISBN, audiolibro979-8-90623-762-0
ISBN, tapa blandatodavía sin asignar
IdiomaEspañol (es-ES)

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