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La salud de la mujer después de la menopausia por dentro
Los 10 capítulos: con qué empieza cada uno, qué preguntas responde y la pequeña cosa que hacer al terminarlo. En el libro son unas 28,900 palabras.

Capítulo 1 · unas 2,000 palabras
El punto de partida de su salud posmenopáusica
Empieza así Dolores Carrión condujo el autobús escolar de tres pueblos de la provincia de Cuenca durante veintiséis años y se jubiló a los sesenta y dos con una pensión decente, una rodilla mala y una carpeta de cartón a la que llev
Qué responde
- ¿No se supone que el médico lleva la cuenta de todo esto?
- En teoría. En la práctica, la información se fragmenta cada vez que usted se muda, cambia de comunidad autónoma, pasa por un hospital distinto o ve a un especialista privado cuyo informe no llega a su centro de salud. Su cuerpo es lo único que se queda en un mismo sitio. Ser la guardiana de su propio registro no es señal de una mala relación con su médico: es lo que hace que esa relación funcione.
- Yo me encuentro perfectamente. ¿Necesito esto para algo?
- Encontrarse bien es una buena noticia y merece la pena tenerla. Tampoco es información sobre sus huesos ni sobre su tensión, que son perfectamente capaces de ir a la deriva durante años sin producir un solo síntoma. El objetivo de un punto de partida no es encontrar algo malo. Es tener un registro de cuando las cosas iban bien, para que después, cuando una cifra se mueva, usted y su médico puedan notarlo.
Cuando lo haya terminado
Coja una hoja. Arriba escriba su nombre y la fecha de hoy. Debajo, la lista de todo lo que se traga en una semana normal: recetas, vitaminas, complementos, la infusión que toma por algo, copiado exactamente del envase. Ya está. Esa lista, en el bolso, es más útil en unas urgencias que casi cualquier otra cosa que usted posea, y el resto de la página puede construirlo alrededor más adelante.

Capítulo 2 · unas 2,300 palabras
El corazón y el metabolismo
Empieza así Ana Belén Ferreiro, a la que todo el mundo llama Bea, tenía sesenta y siete años y seguía trabajando cuatro días por semana como gobernanta en un hotel de Benidorm cuando empezó a encontrarse mal por las tardes.
Qué responde
- La tensión solo me sale alta en la consulta. ¿No significa eso que está bien?
- Puede que sí y puede que no. Hay gente a la que de verdad se le dispara en el ambulatorio. La forma de averiguarlo es medir en casa con un aparato de brazo, a horas fijas, durante una o dos semanas, y llevar el registro. Las mediciones domiciliarias bien hechas tienen peso de verdad, y convierten una discusión en datos.
- Yo siempre he sido la sana. ¿Esto no va sobre todo de peso?
- El peso es un factor entre varios, y hay muchísimas mujeres delgadas con enfermedad coronaria. La tensión, el colesterol, el azúcar, el tabaco, los antecedentes familiares y lo que ocurrió en sus embarazos contribuyen cada uno por su cuenta. Estar delgada nunca ha sustituido a hacerse las mediciones.
Cuando lo haya terminado
Diga su tensión arterial en voz alta. Si no puede, ya ha encontrado su primera tarea. Escriba la fecha de la última vez que se la tomaron, y si hace más de un año, o si no lo sabe, haga una llamada esta semana. La enfermera de su centro de salud se la toma en consulta, y en muchas farmacias tienen aparato y se la miden; esa medición es un punto perfectamente válido para empezar un registro.

Capítulo 3 · unas 1,900 palabras
Hueso, músculo y caídas
Empieza así Aquí va un dato pequeño que reordena la forma en que casi todo el mundo piensa sobre el hueso.
Qué responde
- Tomo un suplemento de calcio, así que mis huesos están cubiertos, ¿no?
- Los suplementos son una pieza pequeña y no sustituyen a cargar el esqueleto. Además, existe el exceso de calcio en pastillas, así que la cantidad se habla en vez de darse por buena. Si toma uno, menciónelo cada vez que enumere su medicación, porque es justo el tipo de cosa que no llega nunca a la historia clínica.
- Me da miedo caerme, así que me muevo menos. ¿Es sensato?
- Es la respuesta más comprensible del mundo y empeora las cosas, porque la fuerza y el equilibrio que la protegerían se van los dos con el desuso. El miedo en sí merece mencionarse a su médico, porque el miedo a caerse es un problema reconocido con abordajes reales. La salida es fortalecerse de forma gradual y supervisada, no evitar.
Cuando lo haya terminado
Póngase detrás de una silla firme, agárrese ligeramente al respaldo y sosténgase sobre una sola pierna. Cuente cuánto aguanta antes de tener que bajar el otro pie. Escriba el número y la fecha en un papel y péguelo dentro de la puerta de un armario. Repítalo dentro de tres semanas. Ese número, gratis y solo, le dice más sobre su riesgo de caída que casi cualquier otra cosa que pueda medir en casa, y verlo mejorar es la motivación más fiable que nadie ha encontrado.

Capítulo 4 · unas 1,900 palabras
Suelo pélvico y vejiga
Empieza así Empecemos por la frase que debería imprimirse en una tarjeta y repartirse: los escapes de orina son frecuentes, frecuente no es lo mismo que normal, y ninguna de las dos cosas significa que no tenga tratamiento.
Cuando lo haya terminado
Durante los próximos tres días, lleve un diario miccional. En un papel apunte la hora cada vez que orine, aproximadamente cuánto, si hubo urgencia, y cualquier escape con lo que estuviera haciendo en ese momento. Anote lo que bebió y cuándo. Con tres días basta. Esa única hoja convierte una queja vaga en un patrón con el que un profesional puede trabajar, y es lo más persuasivo que puede llevar a esa consulta.

Capítulo 5 · unas 2,300 palabras
Comodidad sexual e intimidad
Empieza así Marga Etxebarría enviudó a los sesenta y ocho después de cuarenta y un años de matrimonio, y a los setenta y tres, para su considerable sorpresa, se encontró saliendo con un hombre del club de montaña al que iba desde hacía años, en Navarra.
Qué responde
- Tengo setenta y ocho. ¿No es un poco tarde para empezar con esto?
- No. Hay mujeres que tienen esta conversación con su médico pasados los ochenta, y el tejido responde al tratamiento a cualquier edad. Lo que más estorba es la suposición, que sostienen las pacientes y a veces los profesionales, de que nadie está preguntando. Pregunte igualmente.
- Yo no tengo ningún interés y mi pareja sí. ¿Qué hacemos?
- Empiecen por descartar lo físico: dolor, efectos de medicamentos, depresión, agotamiento. Después hablen de qué significa la intimidad más allá del coito, porque muchas parejas descubren que el contacto, la cercanía y el tiempo juntos en la cama sin un destino obligatorio quitan presión y a veces devuelven lo demás. Si sigue atascado, existen terapeutas de pareja y sexólogos, son profesionales, y acudir a uno no tiene nada de particular, igual que ir al fisioterapeuta por un hombro. Puede comprobar que un psicólogo está colegiado en el directorio público Busco Psicólogo, del Consejo General de la Psicología de España.
Cuando lo haya terminado
Escriba en una tarjeta pequeña una sola frase con lo que más le gustaría decirle a un profesional sobre este asunto. Solo la frase, con sus palabras, tan llanamente como le salga. Guarde la tarjeta en el bolso. No tiene que usarla este mes. Pero la frase ya existe fuera de su cabeza, y eso es casi todo el camino.

Capítulo 6 · unas 2,000 palabras
Sueño, ánimo y cabeza
Empieza así Pilar Ordóñez tenía sesenta y dos años, seguía trabajando como probadora de software desde una habitación de su casa en Getafe y no había dormido una noche entera en tres años.
Qué responde
- ¿Merece la pena mencionar que solo duermo cinco horas, si me encuentro bien?
- La necesidad de sueño varía, y hay gente a la que de verdad le va bien con menos. Lo que merece mencionarse es un cambio respecto de su propio patrón, despertarse sin descansar independientemente de las horas, la somnolencia diurna, o cualquier cosa que sugiera apnea. Lo que lleva información es el cambio, no el número.
- Mi familia dice que estoy de mal humor y yo no lo veo. ¿Quién tiene razón?
- Posiblemente los dos. La irritabilidad es una forma muy común en la que se manifiestan el mal sueño, el dolor y el ánimo bajo, y se ve mejor desde fuera que desde dentro. En vez de zanjar la discusión, trátelo como un dato más que llevar al médico junto con lo demás, y observe si mejora cuando mejore el sueño.
Cuando lo haya terminado
Esta noche, antes de acostarse, escriba las preocupaciones de mañana en un papel y déjelo en la mesa de la cocina. Todo lo que le esté dando vueltas, en una lista, fuera de la cabeza y sobre el papel. Es una práctica pequeña y con pinta de tontería que tiene un historial decente frente al problema de las dos de la madrugada, y no cuesta más que el papel.

Capítulo 7 · unas 2,100 palabras
La terapia hormonal y otros tratamientos
Empieza así Si quiere entender por qué las mujeres de su edad están confundidas con la terapia hormonal, mire lo que les han ido contando a lo largo de una sola vida adulta.
Qué responde
- Mi amiga lo toma y está encantada. ¿No debería probar lo mismo que ella?
- Su historia no es la de usted, y que un tratamiento le siente bien a ella no dice nada sobre su propio riesgo de trombosis, su historia oncológica o su tensión. Tome su entusiasmo como motivo para tener la conversación, no como una receta. Y no tome nunca la medicación de otra persona, cosa que suena obvia y pasa más de lo que imagina.
Cuando lo haya terminado
Escriba, en una sola frase, el síntoma concreto que más le gustaría que le trataran. No «síntomas de la menopausia». Algo como me despierto cuatro veces empapada, o me duelen las relaciones, o se me escapa al toser. La precisión aquí es lo que convierte una consulta vaga en una decisión, porque el tratamiento de cada una de esas cosas es distinto, y la conversación sobre riesgos de cada una también.

Capítulo 8 · unas 2,000 palabras
Prevención y defenderse en la consulta
Empieza así Encarna Villalba conduce hora y media de ida y hora y media de vuelta desde su aldea de la sierra, en la provincia de Teruel, hasta el centro de salud donde la atienden, y lo hace en una furgoneta cuya calefacción funciona cuando le apetece.
Qué responde
- ¿No me van a etiquetar de paciente difícil?
- Algunas mujeres se preocupan mucho por esto. En la práctica, una paciente preparada con una lista escrita y preguntas concretas se vive como más fácil, no más difícil, porque ha hecho el trabajo de organizar la visita. Difícil es una queja vaga que va escalando y sin detalles. Lo que usted está haciendo es lo contrario de eso.
Cuando lo haya terminado
Coja una ficha o media cuartilla. Escriba arriba la fecha de su próxima cita y debajo las palabras «Lo más importante hoy:», y deje la línea en blanco. Póngala donde vaya a encontrarla. Cuando en las próximas semanas aparezca algo a lo que normalmente quitaría importancia, escríbalo en esa línea. Y entregue la tarjeta al principio de la visita, antes de que le pregunten qué tal ha estado.

Capítulo 9 · unas 2,100 palabras
Cribado del cáncer y decisiones compartidas
Empieza así Elvira Roca pasó treinta y cuatro años de contable en Valencia y llegó a los setenta con una incomodidad profesional ante la idea de que le digan qué hacer sin enseñarle las cuentas.
Qué responde
- ¿No es siempre más seguro hacerse más pruebas?
- No, y esa es la idea más difícil de este capítulo. Más pruebas encuentran más cosas, y una parte de esas cosas son falsas alarmas o hallazgos inofensivos que llevan a procedimientos con riesgos reales. Existe un punto óptimo genuino, y es distinto para cada persona, que es exactamente por lo que la decisión se comparte en lugar de automatizarse.
- Si me salto un cribado este año, ¿lo he estropeado?
- No en ningún sentido dramático. El cribado funciona a lo largo de años, no sobre el filo de una navaja, y un retraso es motivo para volver a pedir cita, no para abandonar. Lo que importa mucho más que un calendario perfecto es responder pronto a los síntomas, porque los síntomas son una categoría completamente distinta. El cribado es para cuando una se encuentra bien. Cualquier cosa de las listas de alarma de este libro se atiende independientemente de cuándo fue su última prueba.
Cuando lo haya terminado
Escriba, de memoria, todos los cánceres que conozca en sus familiares de sangre, quién los tuvo y aproximadamente a qué edad. Deje huecos donde no sepa. Después elija a un familiar que pueda rellenar un hueco y llámele este mes. La historia familiar es la información gratuita más potente que existe en el cribado del cáncer, y casi nadie la tiene escrita.

Capítulo 10 · unas 1,700 palabras
Su cuadro de mando de salud posmenopáusica
Empieza así A estas alturas puede que sienta algo que este libro no pretendía, que es que su salud se ha convertido en un segundo trabajo.
Qué responde
- ¿Y si mi hoja y el historial de mi médico no coinciden?
- Eso es información útil más que un problema, y pasa a menudo. Señálelo. Los errores en las listas de medicación son frecuentes y de vez en cuando peligrosos, y usted es la única persona en posición de detectarlos.
- Empecé uno y lo dejé a los dos meses. ¿Tiene sentido volver a empezar?
- Sí, y dejarlo es la experiencia normal, no un fracaso. Vuelva a empezar con menos: solo la lista de medicación y las fechas. Una hoja mínima que se mantiene vale más que un sistema precioso que se abandona. Casi todo el mundo que sostiene uno de estos a largo plazo va por su segundo o tercer intento.
Cuando lo haya terminado
Busque un sobre. Escriba su nombre y el año en la parte de fuera. Meta dentro el papel más reciente que tenga de cualquier médico, y una hoja con su medicación. Ese es su cuadro de mando, ya empezado. Todo lo demás de este capítulo es una mejora sobre algo que ahora ya existe.

La salud de la mujer después de la menopausia
La menopausia se lleva el folleto. Los cuarenta años siguientes no se llevan casi nada. Este es el informe que faltaba.